Libro bellamente ilustrado, cuya historia aborda la experiencia de la tristeza y el
consuelo desde una poética visual y narrativa de gran sutileza. A través de la figura de un
pequeño conejo y su vínculo con el cielo nocturno, el libro construye una metáfora sensible
sobre la contención afectiva, el apoyo y el acompañamiento que proviene de terceros. Con un
lenguaje accesible, la obra invita a acompañar emocionalmente a los primeros lectores,
abriendo un espacio íntimo para la conversación y el reconocimiento de las propias
emociones. Ideal para lectura compartida